Publicado en Linkedin Pulse, dejo aquí un nuevo post sobre la transformación digital y la forma en que creo que debe ser enfocada desde una perspectiva real y racional.

No hay día donde no se hable de la llamada “Transformación Digital”. Más allá del tópico de moda, es cierto que es un reto al que se enfrentan y deberán enfrentarse las empresas en los próximos 2 años. En un entorno tan dinámico, las organizaciones desean, hoy mas que nunca, reconocerse y destacar en un escenario digital. Pero pocas lo consiguen, pocas encuentran en alguna de sus iniciativas digitales, su efecto “True Digital”.

Una realidad vivida en silos:

La gran diferencia entre las iniciativas digitales de hace unos años, a las actuales (y no digamos a las futuras), es el impacto transversal que todas y cada una de las actividades tienen. Y esto implica un cambio a la hora de gestionar las acciones digitales que, en muchos casos, siguen desarrollándose como silos departamentales dentro de una empresa, economía y sociedad cada vez más conectadas.

El mundo digital donde muchas organizaciones tienen que competir hoy, es diferente para cada sector, para cada país y seguramente es distinto incluso para las diferentes áreas de la propia compañía. Lo que si es evidente es que debe alinearse con su realidad y los objetivos globales perseguidos. Esta evidencia es uno de los “dolores de cabeza” de los estrategas digitales de las empresas. No hay más que observar el número de iniciativas llamadas “digitales” que inundan las areas de IT, marketing u operaciones para entender de lo que estamos hablando. La falta de coordinación, objetivo común y orientación al objetivo digital global, hace que numerosos esfuerzos que las diferentes áreas realizan, no tengan la recompensa que merecen.

Porque es evidente que muchas iniciativas son potentes, visualmente atractivas, y técnicamente impecables, pero: no impactan en el negocio,no tienen un retorno adecuado más allá de una mayor o menor notoriedad de la marca y por supuesto, no transforman sustancialmente la compañía hacia una organización digital. Y es que no es tan sencillo, pues todo está cambiando a una velocidad de vértigo.

Be TrueDigital

El concepto “TrueDigital”, lo utilizamos para encontrar el modelo único a partir del cual cada actividad, proyecto, área u organización global puede explotar mejor sus capacidades digitales, teniendo en cuenta los elementos en los que puede apoyarse para destacar y diferenciarse de sus competidores. Existe un TrueDigital para cada organización y cada vez son más las compañías que lo buscan.

Para ser una organización, un área o un proyecto “TrueDigital”, hay que tener en cuenta tres ejes fundamentaleslos valores digitales, que determinaran si es o no digital y la potencialidad para poder llegar a serlo, las dimensiones operativas digitales, que determinarán si las áreas que deben de estar implicadas, lo están en la forma y madurez adecuada, y los pilares de valor de negocio digital, que nos mostrarán en que elementos hay que poner más foco y cómo ponderarlos, para lograr un posicionamiento diferencial y asentar el éxito de la transformación.

Uno de los elementos esenciales a tener en cuenta, es que toda actividad digital debe ser evolutiva: sin olvidar la agilidad, debe construirse desde una realidad y hacerla crecer de forma flexible, inteligente y coordinada. Muchas de las iniciativas que vemos cada día intentan alcanzar un nivel de madurez digital muy rápidamente o simplemente se van hacia el extremo más “hype” del mundo digital. Cuando lo que se persigue es obtener notoriedad, es entendible, pero pocas veces será transformador. Lo que asegura una transformación digital es, en la mayoría de los casos, una evolución coherente y envolvente que vaya incorporando los mejores activos de la organización y crezca al ritmo y flexibilidad que el entorno le esté pidiendo. Nadie dijo que fuera fácil. Pero es posible.

En próximos posts, intentaré mostrar con más detalle y ejemplos lo que implica y engloba el concepto TrueDigital. Es un camino sin retorno, una nueva forma de entender el mundo digital, de hacer que la gestión sea manejable, que eliminemos incertidumbres y nos aproximemos más al objetivo empresarial de ser realmente digital, referente y a ser posible, transformador. Bienvenido al mundo real. Be TrueDigital.


Hace un par de semanas comenzó mi colaboración en el blog de Zyncro, donde amablemente me han invitado a expresar mis opiniones sobre temáticas relacionadas con la innovación sociodigital y el desarrollo de la economía de la Red. El primer artículo es este que inserto a continuación. Espero que os guste. :-)

La revolución empresarial se llama Social Business:

El miedo al cambio es universal y existe desde que el mundo es mundo. A nadie le agrada que su entorno se modifique y todos soñamos con la máxima estabilidad posible. Sin embargo, la época que nos ha tocado vivir, está asentada en el cambio permanente y con una particularidad diferencial: la velocidad de cambio es exponencial. Nada transcurre a “nuestra velocidad”, todo discurre de forma dinámica y ciertamente imprevisible. Es el gran reto de nuestra era: vivimos en un mundo cada vez más instantáneo.

Seguro que habremos escuchado a muchos directivos hablar de crecimiento, de mejora, de cambio e incluso de innovación. Lo habremos oído en numerosas ocasiones, pero ¿estamos de veras aprovechando lo mejor de nuestra organización? ¿Estamos obteniendo el máximo potencial de las personas y de los talentos que trabajan con nosotros?. La respuesta es obvia: no. Un No rotundo. El árbol, de nuevo, no nos deja ver el bosque. Y el bosque es inmenso.

En entornos tan dinámicos, se requieren liderazgos con una clara visión y una ordenada administración. Hemos creado fanáticos de la administración perfecta que han ido enterrando y aún lo hacen, visiones distintas que nos permitirían afrontar cambios incrementales. La mezcla visión-administración es más que recomendable, porque nos hemos acostumbrado demasiado a la organización preparada para el “no-cambio” en un mundo de constante caos.  Imagino que muchas organizaciones se verán reflejadas en estas palabras y están buscando cómo poder comenzar a cambiar hacia la mejora incremental, el crecimiento, la diversidad y, por qué no, hacia la innovación.

Una sociedad conectada impone una organización socioconectada

El Social Business emerge como una de las soluciones de mayor calado para alcanzar una mayor velocidad en las compañías. Cuando se vive en un entorno tan conectado, la adaptación es imprescindible y la adopción de soluciones basadas en la filosofía en Red y en tecnología social, son el motor de acción. La velocidad de cambio de las sociedades es cada vez más elevada. Los comportamientos de los usuarios, de los ciudadanos, de los clientes, en definitiva, de las personas, están cambiando a pasos agigantados y esto exige que las organizaciones tengan abiertos puentes de conexión constantes, sean flexibles y dinámicas.

Nace, pues, la organización socioconectada, que debe serlo antes que parecerlo. Debe estar conectada entre sus miembros, debe ser colaborativa, abierta, digital e innovadora. Obviamente en la medida que su mercado le exija. No es lo mismo una empresa de un sector dinámico que otra de un mercado más tradicional y por tanto, con una velocidad de cambio menor. Conocer también la velocidad correcta ayuda a circular de forma más fluida en la carretera empresarial de cada mercado.

Y sí, son las personas. Parece una obviedad, pero el cambio no ocurrirá si no situamos al talento en el centro de nuestras organizaciones. Qué fácil es decirlo y qué complicado ponerlo en prácticaEs lógico que esto ocurra, pues nadie nos ha enseñado a ello. En el centro de la organización siempre debían estar los procesos, las normas, los protocolos, la gestión. Ahora, cuando miramos hacia el interior, y buscamos como impulsar nuestro talento, no sabemos hacerlo, porque debemos situar en el centro elementos diferenciales, no tan predecibles y mucho menos manejables. Pero ese es nuestro reto y la r-evolución pendiente.

El Social Business afecta a la estrategia, la cultura,  los  procesos, las personas y la tecnología. El impacto de lo social es tan fuerte que alcanza a todos y cada uno de los rincones de la organización, haciendo necesario un modelo de implementación sociodigital único para cada caso.

Las tecnologías sociales junto con la comunicación abierta, horizontal, colaborativa y conectada permiten, al ser utilizadas en la empresa, su adaptación a los procesos tradicionales de la organización, propiciando beneficios tangibles como por ejemplo, la reducción del numero de  procesos, la mejora en la atención al cliente, la generación de ideas e innovaciones incrementales, el descubrimiento de talento diferencial o el conocimiento inteligente del comportamiento de  los clientes gracias al análisis de su experiencia y el tratamiento de los datos relevantes.

En un principio, los cambios son organizativos y culturales pues la primera gran decisión es mirar hacia dentro y potenciar las estructuras más planas, donde las personas puedan conectarse y comunicarse más fácilmente. Porque la mayoría de las nuevas ideas, las que provocan innovación y permiten además cambios incrementales, vendrán de las personas que integran la organización. Y éstas deben encontrar una autopista que permita su constante y adecuado flujo.

Bienvenido a la próxima revolución. Bienvenido al Social Business.


Fernando Polo, que siempre me acaba enredando en sus iniciativas, me contactó para participar en un documento colaborativo de Foxize para describir entre muchas mentes inquietas, qué entendíamos por Social Business y cuál puede ser su impacto en las organizaciones.

Habrá  ocasiones, momentos y proyectos para comentar más en profundidad las raíces, el tronco y las ramificaciones del concepto Social Business. En los próximos dos años asistiremos a la eclosión de las diferentes posibilidades que existen y que serán piezas relevantes de un nuevo puzzle empresarial. La Nueva Organización ha nacido. Y es de base Social.

El documento, de filosofía no exhaustiva, sirve como primera piedra para centrar un concepto que cada vez tiene más relevancia, pero que es fácilmente susceptible de quedar atrapado en las garras de la famosa “moda social”. Y en caso que así ocurriera, creo que nos equivocaríamos rotundamente.

En el documento participan auténticos referentes del mundo de la transformación empresarial en red, genuinos del Social Business y directivos (relevantes) de compañías que quieren (al menos ell@s)  empujar la organización hacia la transformación. Y también entre ellos se incluyen buenos amigos y muy apreciados socio-conocidos. :-)

Dicho esto, es cierto que estamos en los principios de una revolución que ya no es social desde fuera (de cliente), sino que es social desde dentro (de empleado, del talento). Es la antesala de la transformación empresarial, del mismo modo que el ciudadano social será y está siendo la antesala de la transformación política y administrativa.

Esto no quiere decir que el término esté definido y sea apropiado en su totalidad para las empresas españolas. Aquí estamos aún a años luz de “entender” el concepto social. Hemos perdido unos años preciosos en burbujeantes modelos sociales de éxito en otros territorios y absolutamente ajenos a la realidad del ecosistema empresarial y del cliente español. Pocas empresas han dado saltos cualitativos (enfatizo cuali frente a cuanti) gracias a su presencia social. Más bien han saltado de nube en nube sin encontrar el santo grial del cliente comprometido (customer engagement, en social english).

Social Business parte de una diferencia clave: “el uso del talento, del conocimiento y de la experiencia”, por lo que impactará a todas y cada una de las áreas de gestión de la organización. Lleva mucho tiempo escondido entre nosotros y ahora llega el momento de presentarlo en sociedad. Pocas empresas habrá que no tengan que pensar en cómo lo utilizarán en sus escenarios concretos y específicos. Y nuestro reto es “hacer que ocurra”. Es la gran oportunidad de poner los cimientos para el siguiente nivel: lo que ya Luis Suárez llama “Open Business” y que recuerda en algunos aspectos a lo que Julen, Amalio, entre otros, llaman la Empresa Abierta. Bienvenidos al reto.

El documento sirvió como aperitivo a los debates que Foxize y Territorio Creativo (Yes, again, estos chicos no paran…), llevaron a cabo en Barcelona y Madrid. Al final, no se si hubo un consenso en qué es y qué puede aportar el Social Business, pero al menos, hubo cervezas, rememorando aquellos fantásticos días de los Beers&Blogs :-)

Gracias Fernando por la invitación. La próxima, ya sabes,  invito yo :-)


Es el momento de mirar y decidir cómo queremos que sea el futuro de nuestros hijos. Y de ello depende mucho la educación que van a recibir, el modelo de transformación de su talento latente en realidad. Es momento de tomar decisiones. Por eso, y más cosas, nace TransformaTalento.

Es uno de los proyectos en los que he participado que creo puede tener un amplio impacto en el futuro. TransformaTalento ha sido y es un espectacular análisis de cómo (des)aprovechamos el talento individual y lo sumamos a la totalidad de talentos para lograr hacer realidad nuestros sueños personales y nuestros retos como colectivo.

Aunque dejaré aquí mucho de lo que ha sido, es y será TransformaTalento, ahora toca suscribir un pacto. Un pacto individual y colectivo por el talento.  Porque como decimos en el documento (puedes descargarlo aquí):

“Por la combinación de estos factores, nada de
lo que se plantea aquí perdurará en el tiempo
sin un gran Pacto por el talento a largo plazo,
impulsado por la sociedad civil y consensuado
entre los principales partidos políticos”

Para ello, es imprescindible tu participación. Que te muevas, que camines aportando tu grano de arena, que impulses un cambio alrededor, que nos acompañes en este nuevo reto. Solicita un Pacto por el Talento. Firma aquí. Gracias.


Hace unos meses, me invitó Javier Celaya a participar en un estudio que estaban realizando para la fundación CEDE, sobre el impacto e importancia de las redes sociales en el entorno directivo. Fruto de la opinión y análisis de un buen grupo de mentes, se presentó el pasado 20 de septiembre en Caixaforum el informe ” El directivo y las redes sociales”. Os invito a descargarlo en este enlace y disfrutar con su lectura.

De nuevo otro paso más en la divulgación de un valor que debe abrazarse por parte de los directivos españoles: La Red. En mi caso, más orientado hacia el concepto de red de conocimiento y colaboración que a las “redes sociales” en general. Aunque, reconozco que uno de los pasos críticos para entender el impacto de la Red es el acercamiento a las redes sociales, sean éstas generalistas, verticales o corporativas.

En el estudio se tratan desde temas relacionados con la reputación online hasta la mejora de procesos, pasando por el impacto en marca, beneficio, cliente, comercialización, etc. En el capítulo en el que participo y que comparto “espacio” con Marcos de Quinto, presidente de la división ibérica de Coca Cola, hablo de la relevancia de la adaptación de las compañías a los valores que implica la Red (transparencia, generosidad, horizontalidad y colaboración) y de la necesidad de acercamiento personal de sus directivos para impulsar las nuevas formas de trabajar, comunicar y gestionar en las empresas del siglo XXI.

Agradecer a Javier Celaya y Alex Manyé de Dosdoce.com su atención, a Maria José Cayuela del Grupo BPMO su trabajo y a la Fundación CEDE, y en particular a José María Jordá, su invitación para ser parte del estudio.

nota: los gnomos de la imprenta han utilizado la primera parte mi primer apellido: Dioni Fernández. Uno ya no se acostumbra a leer su nombre así. :-)