De asientos e innovación.

En Agosto, las entradas serán más ligeras de «contenido» y aprovechando que muchos estáis de vacaciones y otros nos tomaremos algunos días, intentaré ir aportando curiosidades e historias diferentes, no tan técnicas.

Hoy toca la innovación más práctica. Muchas nuevas ideas son tan increibles que algunos No pueden creerse que se hayan inventado. Otras, rozan lo simple, pero quizás por ello, me llaman más la atención.

Cuando hablamos de innovación, siempre hemos comentado la existencia de un problema. El problema nos ayuda a tener la posibilidad de buscar una solución. Y en este camino, surge la creatividad, que nos proporciona el primer paso hacia la innovación.

Siempre he comentado y lo sostengo, que la creatividad no siempre termina en innovación, puede que simplemente de lugar a una mejora, es decir actualizar o proporcionar nuevos elementos que mejoran lo existente, pero no crean algo nuevo.

Sin embargo, hay ocasiones en que la linea entre mejora e innovación es muy fina y ambas conviven. Y os presento hoy dos casos en los que se pueden considerarn en el límite de la mejora y en las puertas de la innovación. Yo, en ambos casos, pienso que han traspasado la línea y permiten llamarlos innovación.

¿Cuántas veces nos hemos dejado la espalda intentado situar a los peques de la familia en las sillas especiales para los coches? En principio, esto se ha acabado gracias a este nuevo modelo que he encontrado y que se está haciendo muy popular. Es el modelo de silla giratoria. El modelo que he visto se llama Axiss y permite girarla en el sentido de la puerta para que sea fácil sentar al niño. Para mi es una innovación porque no existía antes como tal y por tanto, resulta un nuevo producto. A partir de ahora, podrán hacerse mejoras sobre el propio sistema giratorio haciéndolo más seguro, más simple, etc. Pero, por ahora, es toda una innovación.

La segunda opción es muy controvertida. La ví por primera vez en la web de hombrelobo allá por Abril y fui a la fuente original de flightglobal.com. Lo tenía guardado para una ocasión como ésta. La idea, en términos de espacio puede ser muy imaginativa y permite no tener que estar hombro con hombro con alguien dándote codazos durante horas y viendo como la cabeza de tu vecino se va deslizando sobre la tuya a medida que se va quedando frito. Además, permite que nadie vea lo que tu estás leyendo ni cotillee sobre como estás comiendo la porquería de lasaña fría que te han dejado en el plato. Sin embargo, tiene múltiples inconvenientes en cuanto a la privacidad de tu mirada. Me explico: al tener a unos pasajeros en direcciones opuestas a otros, las miradas serán como en el metro, intentando evitar todas las posibles. Y no sólo observarás o te sentiras observado por tus vecinos de fila, sino también por los de las filas precedentes.

De todas formas, me parece una innovación en lo referente a «distribución de los asientos en un avión». Es posible que sea una mejora, pero roza con la innovación. Una mejora clara, sería la de aumentar algo la distancia entre los asientos tal y como los conocemos, proporcionar mejores calidades de los materiales, o modificar el reposacabezas haciéndolo más adaptable a la cabeza para las horas de sueño.

Son dos buenos ejemplos relacionados con la cotidiana acción de sentarse. Sencillos, pero que nadie había antes pensado en ello. Esto es un aspecto clave. Lo simple suele llevar consigo soluciones mucho más disruptivas.

Feliz Agosto.

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