Un dia en pesetas

Salgo a pasear y me encuentro que todo está en pesetas. De repente, pienso: ¡esto no puede ser, hemos vuelto a la peseta!. Dentro de mí se estimulan las neuronas, ahora toca volver a los buenos precios.

Por la mañana, hago parada en la gasolinera, ya no recuerdo los días en que llenaba el depósito, pero como toca ir a Asturias, qué menos que darme el gustazo de llenarlo en pesetas: 11.000 del ala. En 2002, lo hubiera hecho por 7.100 pesetas. Desde luego, aquí si que se nota el cambio. Pero ya sabemos que lo que hemos cambiado es el «manejo de la liquidez», con lo que consumimos más o menos lo mismo, pero hacemos más visitas a la gasolinera.

El desayuno o el café a media mañana empieza a ser necesario y pago religiosamente las 230 pesetas que me pide Carlos. Esta es de las cosas que más me impresiona. ¿Tanto ha subido el coste de este producto?. Recuerdo esas 105 pesetas de antaño. La verdad es que en el terreno de la hostelería es complicado poner ejemplos positivos. En el menu del día me dejo 1.700 pesetas cuando antes comía tan ricamente por 900. Toca salir a cenar algo en un restaurante medio y nos dejamos la friolera de 12.000 pesetas cuando era bastante habitual hacerlo por unas 5.000 a 6.000 hace unos años, para dos personas.

Pero quizás donde más lo he notado es en la compra de alimentos. Empezando por el pan, que una barra vale ya de 100 a 120 pesetas, muy lejos de las 45 a 50 pesetas de antes. Hacer una compra semanal con todo (alimentos, carne, pescado y limpieza), nos llevó 27.000 pesetas. Aquí me ha dado ya un sofocón, porque no recuerdo haber gastado más de 14.000 pesetas un fin de semana en 2001 con el carro a reventar. Hoy cualquier tonteria del supermercado cuesta 166 pesetas. ¡Comprobado!

Por la tarde, qué mejor que un poco de cine para relajarnos de tanta tensión. Me asombro al pensar que por 2 entradas de cine estoy pagando 2.350 pesetas. ¿cómo?, ¡2.350 pesetas!. Vamos a ver, ¿el cine se abre sólo para nosotros o es que hoy incluyen las consumiciones de refresco y palomitas?. No. Es solo entrar a ver la pelicula. Dos refrescos y las palomitas ya escalan hasta las 1.000 pesetas. Me pregunto si las palomitas son de primera calidad cuando me resigno a comerlas frías y que más parecen chicle que otra cosa.

En realidad, entre unas cosas y otras, la cara que se te queda es de estúpido. La gente te mira como esperando que reacciones y la verdad, es mejor dejarlo estar y confiar que algún dia razonemos qué estamos haciendo. Porque algo no hemos logrado hacerlo bien. En el informe de la CEACCU, hay cifras muy entretenidas como incrementos del 107% en aperitivos, el 100% de la caña de cerveza, el 60 % de los vaqueros, el 163% de un corte de pelo, el 224 % de la bajada de bandera de taxi, un 100 % de entrar al museo del Prado, o el 90 % de la matricula de la universidad.

El paseo por el mundo en pesetas, ha resultado ser una pesadilla. Menos mal, despierto y veo que todo está igual: en euros. Que alivio. Soy feliz.

Nota: Según el INE, desde noviembre de 2001, que refleja el IPC que se aplicó en contratos y convenios para 2002, hasta el de noviembre de 2007, los precios han subido un 22,1 %. Es decir que eso sería «lo normal». Crecimientos superiores a eso, supondría que el esfuerzo para consumir un bien sería mayor. Normalmente, el esfuerzo para la adquisición de un bien, sería más complejo de determinar pues influyen varios factores, como la capacidad de endeudamiento, el tipo de interés, etc…

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