La ciencia abraza al mundo 2.0

Quizás muchos lo pensáramos, y es probable que nos tacharan de locos estimuladores de futuros inapropiados. La Ciencia, la vedette de la investigación y el intocable mundo de los científicos, parecen dispuestos a abrir su cerrado mundo hacia el exterior, aprovechando la invasión de interación y conversación que significa el mundo 2.0.

A través de Wired, conozco la información aparecida en la prestigiosa revista Science, Ben Shneiderman, un científico especializado en computación, y profesor de la Universidad de Maryland, indica:

«the Internet is changing both the methods we use and the things we need to study. The challenge for the next 400 years is to understand how trust and empathy work.»

En el editorial, titulado Science 2.0 (disponible a suscriptores), expone que «estudiar las interacciones entre personas será más importante que estudiar las interacciones entre partículas, a la hora de obtener soluciones científicas a los grandes retos en salud, respuesta a desastres naturales y sostenibilidad energética» (traducción libre).

Para Shneiderman, Internet proporciona tal cantidad de información sobre el comportamiento humano, que incluso sitios como Facebook, podrían ser un excelente campo de prueba para diseño científico y que permitirá a los diseñadores científicos moverse más rapidamente desde lo básico al desarrollo aplicado, obteniendo la posibilidad de diseñar un mundo donde las cosas correctas ocurran. (traducción libre).

Siempre he comentado que el poder de las personas será el protagonista del futuro, si no lo está consiguiendo ya hoy mismo. Y esto está ocurriendo en todos los ámbitos y se acelerará su importancia en los campos más tradicionales. Es imparable y toda organización, institución u empresa debe adaptarse a esa realidad.

Además, se produce en sentido positivo. Es decir muchos observamos este fenómeno como una fuente de innovación, parte de la innovación social. En mi opinión, innovación que proviene de las interacciones de las personas, y que puede derivar en proyectos sociales, influencia como grupo de presión, crowdsourcing, trabajo en colaboración, open business, etc..

Las personas suponen un creciente poder en nuestro mundo. Saber atraer las corrientes positivas, aprovechar las sinergías de la interacción e integración y proponer redes de colaboración y entendimiento son los retos de las organizaciones clásicas. La ciencia, fría y metódica, se abre sin retorno, a la exploración junto a las personas.

¿ Quién será la próxima?

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