¿Existe la Innovación?

Escribe mi amigo Andrés una entrada muy interesante, que recomiendo leer y que me ha hecho pensar puesto que siempre me lleva a conceptos que me hacen preguntarme cada cosa mil veces…..y eso es bueno.
Andrés escribe:
«»En realidad, y que me perdone mi amigo Dioni, creo que la innovación no existe, solo hay adaptación. Siempre digo, por ejemplo, que el Personal Branding es algo que existe desde siempre pero igual ocurre con muchas otras cosas«».
Cuando lees algo así, y si además viene de Andrés, al que admiro enormemente, te paras a pensarlo y tienes que reflexionar sobre todo el contexto en el que se mueve el artículo. A mi me parece interesante por lo menos preguntármelo. ¿Existe la Innovación?
Logicamente, creo rotundamente que sí. Lo que también es cierto es que «siempre ha existido». Esto también es importante mencionarlo. Siempre hemos tenido la innovación cerca de nosotros, no tan lejos, siempre presente.
La innovación ha evolucionado y no es considerada ahora una innovación algo que en el siglo XIX lo fuera. Ahora no tendría ninguna influencia, aunque sí su posible utilización dentro de un proceso o mediante un producto diferenciador o quizás utilizando unas herramientas tecnológicas que lo impulsaran hacia un lugar adelantado.
La innovación vivida con la revolución industrial fue determinante y clave para el desarrollo del mundo moderno y de los paises. La mayor parte de las innovaciones vividas en aquel momento tenían que ver con grandes fábricas, productos de fuerte calado industrial e industria pesada.
Posteriormente, hemos vivido innovaciones donde la importancia de los procesos hizo que los planteamientos industriales se revolucionaran. Hoy en día, esos cambios simplemente serían replicados en semanas por la competencia. Es lo que era Innovación Radical hace décadas, que hoy no pasa por una simple innovación incremental o adaptativa.
Al final del siglo pasado hemos asistido a innovaciones que fuertemente basadas en la tecnología, alumbraban nuevos modelos de negocios y grandes aperturas a nichos de mercado «emocionales», donde las personas percibían productos similares, pero «marketizados» de forma diferente. El poder de las marcas se hacía incontestable por su fortaleza en los medios, en los mercados y en la mente de los consumidores.
En estos momentos, éstas innovaciones pasadas, provocan limitados y muy efímeros éxitos. El tiempo en mercado de la innovación se ha acortado enormemente pero su impacto es fuerte durante la época que dura. Aunque hay excepciones, todavía inmersas en fortalezas de marca, cada vez se ven innovaciones más radicales en productos y modelos de negocio.
¿Cúal es la diferencia clara en estos casos de innovación que sí son consideradas radicales hoy? Sin duda, las personas, bien como individuos, bien como comunidades, pertenecientes a un grupo de trabajo o conectados por afinidad a un entorno social o simplemente mezclados entre otros diferentes o diversos a ellos. Lo realmente innovador es la posibilidad que la suma de personas, conectadas hacia dentro de su red social personal o profesional, pero abiertas a nuevas redes donde se incorpora el talento, generen innovaciones que no pueden hacerse en un laboratorio cerrado, en una empresa de tecnología encerrada en sus procesos o en un banco formado por ejecutivos 100 % similares.
La innovación radical hoy, aquella que modifica sustancialmente un mercado, una empresa o un proyecto, nace únicamente de la cooperación en conexión de personas diversas. Mientras empresas avanzan a pasos de tortuga adaptando mínimamente sus productos (en otro momento veremos si hacen lo correcto, ya que en algunos casos así es), otras dan saltos que les sitúan en nuevos niveles, mediante la innovación que parte y se comparte. La que las personas desarrollan.
La innovación, sin duda, SIGUE existiendo.

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