Reconozco que le llevo dando vueltas dias y dias. Antes de escribir el post, he reflexionado sobre el sentido que le quería dar, y como siempre, es mejor decirlo como me viene, que es quizás el mejor de los consejos que alguien me dió allá cuando comenzaba la aventura de postear.
Quizás es demagogia, quizás es “despertar al revolucionario” que dicen que llevamos dentro. Sea lo que sea, ese es el sentimiento que me ha quedado estos días, tras escuchar, leer y observar como los grandes poderes han salido al rescate de aquellos que no han cumplido con lo que se les presumía: control de las operaciones y ética en el desempeño de su trabajo.
Me decía el otro día Antonio España, excelente blogger, aquella conocida frase de:
“Si alguien debe un millón (de las pesetas) al banco, tiene un problema; pero si le debe 1.000 millones, el problema lo tiene el banco”
En el mismo sentido, a mayor nivel, el problema lo acaba teniendo el Estado, es decir, nosotros. O simplemente, nos tiramos a “hacer dinero con la maquinita”, mientras nos tapamos los ojos. Soluciones reales para situaciones casi de ciencia ficción.
Está claro que la situación, dantesca y diabólica, necesitaba una solución drástica. Pero, ¿alguien se ha parado a pensar en la brutalidad de miles de millones de euros que han salido al rescate de la furia monetaria y la avaricia de los mercados? Realmente son cifras mareantes, cifras que van a ser utilizadas para calmar a los que menos lo necesitan, simplemente para que sigan siendo los que más tienen.
He conocido durante los últimos años a cantidad de emprendedores, gente que ha puesto lo que tenia y lo que no, en proyectos de empresa que fueran bien o regular, necesitaban permanentemente de una inyección de liquidez para poder sortear momentos malos. ¿Y a cuántos han escuchado? ¿Y al rescate de quién hemos salido? ¿No vale lo mismo? ¿No hay personas y familias que sufren también en estos casos?
Sí. Todos somos iguales ante la Ley. Bueno, va a ser que no. Y que no nos cuenten que esto también valdrá para que la cadena vuelva a funcionar y que esos pequeños empresarios volverán a ver sus negocios en marcha. Me temo que no pueden esperar tanto. Es más, lo que ocurrirá es que aquellos que más tienen, tienen más información, más poder y más capacidad de comprar ahora mucho más barato que antes, con lo que acapararán más riqueza. Quizás haya empresas que necesitan urgentemente “30.000 millones de euros”, no porque el mercado haya sido injusto con ellas, sino porque no han hecho las cosas con rigor. Pues al mismo tiempo, hay miles de empresarios medianos y pequeños que necesitan “6.000 euros” para poder hacer frente a las nóminas del mes. Y a éstos, que han cumplido a rajatabla las leyes y han actuado de forma ética, nadie les ha rescatado. No valen lo mismo…..Ok, es demagogia….
Y por no hablar de la inmovilidad de los gobiernos cuando se trata de solucionar y aportar fondos de “volumen real” a los paises pobres. Para eso no corren tanto. Eso sí, quizás alguno diga que esto es demagogia compulsiva…….
Y sin duda, luego está el tema de los salarios de ejecutivos de esas firmas. El máximo ejecutivo de Merrill Lynch y dos de sus ejecutivos que fichó al llegar al cargo, se pueden embolsar nada más y nada menos que 200 millones de dólares por menos de un año de trabajo…..
Y tu, ¿Cuánto vales?

Trackbacks