Es probablemente la hora más decisiva. En la que muchas personas en diferentes espacios, situaciones personales, responsabilidades profesionales, tienen que hacer que las cosas pasen. Y no es fácil. La complejidad de la actual crisis es de tal magnitud, que muchas voces empiezan a preguntarse: ¿Qué es lo que tenemos que hacer, qué es lo que podemos hacer?

Es evidente que la protesta es un arma necesaria, que la movilización crece día a día, pero que la desmotivación también. Los mensajes negativos se multiplican por días y las malas noticias inundan los medios de comunicación. En el entorno cercano no hay muestras de optimismo. Es una cuestión meramente personal: o te lo creas tu mismo, o la búsqueda de la luz tiene simples y casi anecdoticos ejemplos. Pocas apuestas se están haciendo para ver alguna luz al final del tunel. A la gente se le acaba la paciencia. Y por no entrar en el merecido descalabro del prestigio de la clase política en general, con muy honrosas excepciones. Nunca antes, tan poca gente había creado tanta distancia con la ciudadanía. Pero ese es otro tema….

Dar las recetas necesarias no es una labor fácil. Ni juntando a las personas de mayor capacidad estratégica, económica, visionaria, creativa, etc, se ha conseguido encontrar una fórmula clara que nos sirva como guía. Economistas laureados con premios internacionales, doctores especialistas en economía, expertos en gestión pública, tecnólogos renombrados,….Nadie, nadie aún ha creado un camino por el que apostar para crear y proporcionar un entorno de vida estable a los millones de personas y familias, ciertamente desesperadas. La solución, por tanto, se tiene que dar en otro ámbito o junto a otras actuaciones. Es el momento de crear algo nuevo. Nuevas bases, nuevos sistemas, nuevos formatos. Desde lo anterior, pero desechando aquello que no ha funcionado, y aprovechando aquello que nos ha hecho crecer hasta donde estamos. Porque la evidencia también nos dice que hemos sido capaces de hacer grandes cosas en los últimos 35 años.

Y van a pasar cosas. Se puede formar una nueva “r-evolución” que sea más creativa, más proactiva, más común, desde las personas, más diversa, más transformadora. En donde se integren en ella, nuevos perfiles, personas con valor que no con “posición”, que trabajarán codo con codo con entusiastas, iniciadores, emprendedores, profesionales, en todos los ámbitos, para cambiar, para crear y para formar parte de lo próximo que se construya. Algo, que en determinados ámbitos, se está ya produciendo: la fuerza de la actuación, la unión de talentos, la creación en conjunto, la solidaridad,.…. En la medida que la clase política, el entramado público y financiero y las instituciones inamovibles, flexibilicen sus posturas, el punto de salida será más rápido, más consistente, creado entre muchos y apoyado por el talento de todos. Y soy optimista, porque en este entorno tan conectado, en esta sociedad tan instantánea, los silencios y la ocultación no son bienvenidos. La fuerza de las personas, de nuestro talento, creará lo próximo. Es una oportunidad.

Yo creo mucho en la actitud personal en general y el talento en particular. Todos tenemos un talento que poner en valor. Todos podemos crear desde la nada y buscar una nueva forma de hacer cosas que hasta hoy…”se habían hecho así”.  Y es el momento de actuar. Ya no sólo movidos por la idea, que se ha tornado compleja de consensuar, el reto se debe basar en la acción hacia la creación. Y aquí entran pocas discusiones y sí mucho de mentalidad ganadora. De esfuerzo, de dedicación, de equipo. Pero también de una nueva palanca.

Sin duda, cada uno desde su espacio, con sus herramientas, con aquello que tenga más a su alcance, pero creo que humildemente, la Red es una gran oportunidad. Desde donde lanzar los nuevos retos, los nuevos modelos empresariales, las nuevas normas, los modernos servicios, las nuevas organizaciones, ….. No es lo único, ni será suficiente, pero se presenta, sin ninguna duda, como la herramienta transversal que incrustada y mezclada con la economía tradicional y utilizada por personas desde el talento, puede impulsar un nuevo futuro.

Hemos vivido la red como elemento de comunicación social; su impacto ha sido espectacular. Ahora, es el turno de la Red con mayúsculas: la Red como elemento clave de creación, para la transformación del país que queremos ser en los próximos años.  Una oportunidad única.


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